TALIS 2013: NUEVOS ANTECEDENTES SOBRE LOS DIRECTORES DE ESCUELA

Por José Weinstein

La OECD ha liberado recientemente los resultados del estudio internacional TALIS 2013, cuyo centro es la enseñanza y el aprendizaje. En esta versión de TALIS participaron 23 países, entre ellos 3 latinoamericanos: Brasil, México y Chile. Esta importante investigación también incluyó la dimensión del liderazgo directivo, buscando obtener mayor información y conocimiento sobre las prácticas que están desarrollando los directores de escuela, así como sobre sus características socio-demográficas y de preparación profesional.

En este sentido, los resultados principales para el conjunto de los países participantes fueron los siguientes:

-          Los directores han ampliado su gama de responsabilidades y tareas, lo que hace particularmente relevante la gestión que realizan del tiempo dentro de su jornada laboral. Una parte significativa del tiempo (41%) los directores lo destinan a gestionar recursos humanos y materiales, planificar, hacer reportes y dar cuenta de las regulaciones existentes.

-          Los directores que tienen mayores grados de liderazgo pedagógico suelen dar mayor importancia al análisis de los resultados de aprendizaje que logran los alumnos, así como tienden a generar más frecuentemente planes de desarrollo profesional para los docentes de sus escuelas.

-          Igualmente estos directores líderes pedagógicos tienden a invertir más tiempo de su jornada laboral en actividades vinculadas al currículo y a la enseñanza (por ejemplo, suelen observar más clases y hacer más retroalimentación a los docentes observados).

-           Hay una distribución de género poco equitativa,  en que las mujeres tienden a estar sub-representadas en la dirección de las escuelas. Así la norma general es que la proporción de mujeres que trabajan como profesoras no se corresponde con la  (menor) proporción que lo hace como directoras de establecimientos escolares.

-          Los directores de escuela suelen tener una larga formación profesional, siendo la gran mayoría de ellos docentes que se han especializado, mediante distintas modalidades de formación de postgrado, para ejercer la dirección escolar.

-          Hay una serie de barreras que inhiben el desarrollo profesional de los directores, impidiéndoles poder participar de diferentes alternativas formativas mientras ejercen su cargo. El obstáculo mayor es que las actividades de desarrollo profesional chocan con los horarios de trabajo, pero también incide la falta de incentivos adecuados, la baja calidad de las ofertas formativas y la falta de apoyo de los empleadores.

-          Los directores que  más ejercen  un tipo de liderazgo distribuido, en el que comparten las responsabilidades y decisiones con su equipo profesional, suelen también tener una mayor satisfacción laboral.

Los directores y directoras chilenos suelen compartir grosso modo estas características. Sin embargo, obtienen resultados distintivos  en ciertos ámbitos específicos: destinan menos tiempo que el promedio a labores administrativas; suelen desarrollar menos un estilo de liderazgo distribuido; tienden a colaborar menos con directores de otros establecimientos escolares; tienen mayor edad y experiencia en las labores de dirección; consideran más que los obstáculos “falta de buenas alternativas” y  “alto costo” impiden su desarrollo profesional; y muestran una mayor satisfacción con su trabajo de dirección escolar, en general,  y con su establecimiento, en particular.

La OECD termina este estudio con un conjunto de recomendaciones de política para desarrollar la dirección escolar que bien valdría la pena que fuesen discutidas en nuestro país. Estas son algunas de ellas:

1)      Se requiere desarrollar más y mejores programas de preparación en el pre-servicio, de modo que los candidatos a directores los cursen antes de asumir sus cargos;

2)       Hay que remover las barreras que impiden el que los directores puedan participar de buenas oportunidades de desarrollo profesional mientras ejercen su cargo;

3)      Se  debe fomentar el que los directores ejerzan un liderazgo distribuido, en que compartan sus responsabilidades y decisiones con la comunidad profesional del establecimiento;

4)      Los sostenedores y las autoridades educacionales deben generar las condiciones para que los directores puedan centrar sus energías y tiempo en las labores educativas, potenciando su liderazgo pedagógico y disminuyendo los requerimientos burocráticos y administrativos.