La evaluación docente: Una herramienta para la creación de capacidades en la escuela

Por José Weinstein

Como ya es habitual desde hace una década, se han dado a conocer los resultados de la evaluación docente realizada el año 2013 por 17 mil profesores del sector municipal. Si bien los resultados dan cuenta de buenas noticias –hay más docentes bien evaluados (competentes y destacados) que en las últimas 4 mediciones y  mejorías en las distintas dimensiones del portafolio de evidencias-, los  grandes desafíos del sistema se mantienen.  

Independientemente de la necesidad de actualizar el Marco de la Buena Enseñanza o de incluir al hoy mayoritario sector particular subvencionado, se requiere dar un salto en el aspecto que más importa para la creación de capacidades docentes: el  uso que se hace de  los resultados de la evaluación. Una evaluación formativa busca justamente que la información obtenida sirva para implementar acciones que conduzcan inequívocamente a un desarrollo de mayores capacidades entre los docentes evaluados.   

Sin embargo, los Planes de Superación Profesional, que constituyen la palanca principal de mejoramiento para docentes considerados como “básicos” o “insuficientes”, adolecen de múltiples deficiencias: suelen ser de corta duración y no equivalentes en su propuesta formativa al problema que pretenden atacar; tienden a poseer una altísima deserción en su desarrollo; distinguen escasamente entre las distintas asignaturas que los docentes dictan;  y no cuentan con un adecuado monitoreo y seguimiento de parte de sostenedores y MINEDUC. Esto sin contar el hecho altamente cuestionable que los docentes que caen en las otras categorías (competentes y destacados) no posean apoyos asegurados para seguir avanzando en su profesionalismo.

Junto con los propios docentes evaluados, los directivos escolares debieran ser los primeros en analizar la información resultante de este ejercicio anual  para su establecimiento.   Es sabido que los directivos que han logrado marcar una diferencia en la calidad de la educación, lo han hecho basándose en la construcción de potentes comunidades profesionales de trabajo, así como por qué han sabido acompañar activamente los procesos de desarrollo profesional de los docentes a su cargo. De cada evaluación docente estos líderes pedagógicos debieran, entonces, extraer  un diagnóstico sobre fortalezas y debilidades de cada uno de los docentes evaluados, así como sobre los temas transversales a la docencia practicada,  lo que les posibilitaría dar un paso más en la construcción de capacidades en la escuela.

Para ver los resultados de la Evaluación Docente 2013 haga click aquí.