Los estándares indicativos de desempeño: Una nueva herramienta para la mejora

Por José weinstein

El debate educativo actual está marcado por grandes temas de resonancia nacional como el lucro, la selección y la des municipalización. Sin embargo, hay ciertas temáticas escasamente discutidas que debieran ser motivo de atención para los directivos escolares, puesto que tendrán directo impacto en su labor.

Es así como recientemente se ha terminado la elaboración de los Estándares Indicativos de Desempeño, los que constituirán la base sobre la cual se realizarán las futuras visitas técnicas de la Agencia de la Calidad. Estos Estándares son denominados “indicativos” puesto que su no cumplimiento no conlleva sanción alguna, pretendiendo solamente constituirse en un recurso orientador y  al servicio de la mejora de los establecimientos educacionales.

Estos Estándares continúan la tradición interrumpida del SACGE (Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Gestión Escolar), en que, a mediados de la década pasada, el Ministerio de Educación le propuso a las comunidades escolares y en especial a sus directivos un marco para analizar y promover la gestión escolar. En base a esta nueva herramienta, los establecimientos pueden realizar un auto-diagnóstico de las distintas dimensiones de su gestión, así como pueden elaborar sus respectivos planes de mejora. En este sentido, esta herramienta no puede ni debe ocuparse solamente como un recurso ocasional para las visitas de la Agencia, sino que debiera formar parte del quehacer habitual de cada escuela y liceo.

Los actuales Estándares Indicativos de Desempeño están constituidos en base a 4 dimensiones: Liderazgo; gestión pedagógica;  formación y convivencia;  y gestión de los recursos. En cada una de ellas, se cuenta con estándares –o parámetros- que fijan los distintos niveles de cumplimiento que los establecimientos pueden estar obteniendo en la actualidad y se establece con claridad cuáles debieran ser los niveles a alcanzar a futuro. Igualmente se distribuyen las diferentes responsabilidades que existen para el logro de los Estándares, partiendo por el sostenedor hasta alcanzar a la escuela en su conjunto.

En este marco, el rol de los directivos escolares, y en particular de l@s director@s, es crucial. Así hay estándares que les permitirán diagnosticar su propio desempeño, puesto que están específicamente referidos a su liderazgo y detallan las dimensiones que éste debe de abordar   -tales como el logro de los objetivos formativos del establecimiento, el impulso de una cultura de altas expectativas, o la generación de un ambiente colaborativo entre la comunidad escolar.

Sin embargo, los Estándares también muestran que  hay  responsabilidades específicas de los directivos en otras áreas del quehacer de la escuela, como acontece con la gestión curricular o bien en lo referido a la formación y la convivencia. Es de esperar que los directivos escolares ocupen esta nueva herramienta para la gestión de manera creativa y sistemática, de manera que efectivamente se constituya en un marco de referencia para impulsar la mejora escolar –la que necesariamente debe florecer desde las propias comunidades escolares.